miércoles, 12 de septiembre de 2012

"Cincuenta sombras de Grey", E.L. James

Fifty Shades of Grey (Fifty Shades, #1)Fifty Shades of Grey by E.L. James
My rating: 1 of 5 stars

Al fin he terminado de leer la trilogía de la que, según el marketing tan poco imaginativo que las editoriales suelen utilizar para vender, “todo el mundo habla”.

Tal vez sea verdad y todo el mundo hable, pero habría que saber qué es lo que dicen. En mi caso, sólo hay una palabra que insistente viene a mi mente: aburrimiento. Pero mucho, mucho aburrimiento. En una escala de 0 al 10, mi aburrimiento sería el logaritmo neperiano de 0...

He leído en alguna parte que critican a la autora por hacer un “porno para amas de casa" (housewife porn). La crítica dice más de la opinión de los críticos sobre las amas de casa que sobre el libro en sí.

Los tres libros únicamente consisten en una sucesión de encuentros sexuales falsamente transgresores y una total falta de argumento. Pero doy por válida la definición de porno. Después de todo, lo que caracteriza a ese género suele ser la existencia de una historia risible, sin pies ni cabeza que sirva de relleno en los momentos en los que los personajes no están follando. Aplicando esa definición, desde luego “50 sombras” es porno, (desconozco si de amas de casa o no), porque después de todo cuenta con una historia ridícula con personajes más simples que el mecanismo de un arado, una trama inexistente y sin el más mínimo interés, unos diálogos que ni los peores guionistas de culebrones venezolanos podrían pergueñar y un catálogo de encuentros sexuales a cuál menos interesante. Y aún así, todo eso podría pasar si la autora se conformara, después de todo ha de haber variedad en las estanterías, siempre se necesita un libro para según qué día tonto, pero no, con la pretensión de darle ínfulas a algo que no las puedo tener, se va todo al traste, y no las tiene porque no puede, porque es imposible.

Mi paciencia empezó a extinguirse aproximadamente a la mitad del primer libro y expiró definitivamente en el tercero (y lo dice alguien que podría leer la lista de la compra de sus autores preferidos sin pestañear). Una protagonista, tonta de capirote, con la personalidad de una mesa de ping-pong y la inteligencia de una lombriz de agua. ¿Y él? Los héroes medievales de cualquier saga romántica de highlanders resultan más creíbles que este Christian Grey, que parece un pegote hecho con los diferentes retales extraídos por la autora de libros leídos en un periodo de baja por enfermedad. Y no, no es por sus preferencias en cuestiones sexuales (el BDSM, por si hay alguien que no ha oído hablar de la "trilogía de la que todo el mundo habla”), que casi resulta ser lo más normal en él, y con eso ya digo bastante. Demasiado joven, demasiado guapo, demasiado rico, demasiado ... ¿poco creíble?. Atormentado con traumas infantiles para hacerlo más “¿atractivo?” En general no me queda ninguna duda de que la más trastornada es ella.

No voy a comentar el final tan convencional y "políticamente correcto" que provocó mi carcajada final.

Y con todo, lo que rebosó mi capacidad de aguante ha sido un tema de forma más que de fondo. Esa manía de la autora de repetir los nombres de los personajes en absolutamente todas las líneas de diálogo, acabó provocándome rechazo, hastío , repulsa, cansancio y ganas de pasar las páginas del libro con la mayor rapidez posible.

No se, tal vez le pedimos demasiado. Tal vez E.L.James solo quería despertar nuestro interés por la realidad oculta de ciertas prácticas sexuales atípicas. Conmigo lo ha conseguido, desde que he leído esa historia “de la que todo el mundo habla” siento unas ganas irresistibles de practicar la realización de ciertos nudos, me encantaría atarle las manos fuertemente a la espalda para impedirle que pueda volver a escribir.

http://micaminoblanco.blogspot.com.es


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