miércoles, 11 de diciembre de 2013

Síndromes laborales

Pato cojo

Durante el final de su segundo mandato el presidente de los Estados Unidos es conocido entre la opinión publicada como "el pato cojo" ("lame duck"). Puesto que la Constitución americana les impone una limitación de ocho años en el mando, el nombre hace referencia a la evidente perdida de poder e influencia que sufren, ya que el resto de políticos se reorientan en función de los intereses de los previsibles sucesores. Pensemos en esos cargos que han anunciado su marcha o bien que están próximos a la jubilación y tendremos una imagen clara de una situación en la que puede que no se tomen medidas claras, se tomen a la ligera, sin planificación, o incluso existan niveles importantes de desidia.



El efecto Pigmalion

Robert Merton calificó con tal nombre las consecuencias que generan sobre el comportamiento de una persona las expectativas y las creencias que tenemos de la misma:  si creemos que esa persona va a triunfar, triunfará. Y también funciona a la inversa, como condicionante negativo.  Este efecto está relacionado con la profecía que se cumple a sí misma (complejo de Moctezuma). 

Robert Rosenthal y Lenore Jacobson estudiaron el efecto Pigmalión precisamente desde la perspectiva de la teoría de la profecía autorrealizada. 

En 1966, estos dos investigadores, llevaron a cabo un experimento consistente en practicar una prueba de inteligencia a niños de los cursos primero a sexto con el falso nombre de “Test de Harvard de Adquisición Conjugada”. Dijeron que la prueba era indicativa de la capacidad intelectual naciente o “acelerón”, cuando, en realidad la prueba sólo medía algunas aptitudes no verbales. A los maestros se les dijo que era de esperar que los alumnos que obtuvieran buenos resultados en el test tendrían avances sin precedentes en el transcurso del siguiente año. Lo cierto es que las pruebas no podían predecir tal cosa.

Ocho meses después el grupo del “acelerón” había avanzado intelectualmente más que el resto y el cociente intelectual de los componentes del grupo del “acelerón” había aumentado significativamente, sobre todo los de primer y segundo curso. Había una asociación entre la expectativa del profesor y el rendimiento del alumno.
Si un empleado recibe la continua aceptación de su jefe, es muy posible que aquél exhiba un alto desempeño en sus funciones y por tanto su rendimiento sea más alto, a la vez que efectivo. Si por el contrario, sus capacidades son siempre cuestionadas por parte del superior, la actitud indiferente y desmotivación por parte del subordinado irán aumentando, lo que incuestionablemente conllevará una disminución de la cantidad y calidad de su trabajo.




Síndrome de Ulises o del inmigrante

Vinculado a la emigración, hecho que puede suponer un cambio radical, en cuanto a cultura, idioma y en muchos casos incluso valores de la sociedad. Recordemos que Ulises es el eterno viajero lejos de su hogar.

Los fenómenos psicológicos que se dan cuando emigramos tienen estrecha relación con lo que dejamos atrás:  antes de la salida la persona puede sentir: sentimiento de pérdida de identidad (sobre todo cuando se está muy ligado al lugar de origen), sentimiento de culpabilidad por irse (dejando atrás personas muy cercanas), un posible sentimiento de fracaso o de verse de forma negativa si se compara con las personas que se quedan, y por último puede sentir temor a un futuro retorno, pensando que posiblemente pierda el contacto y la relación con sus seres queridos. Todo ello puede derivar en estrés crónico.





Burnout

Es considerado por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad laboral que provoca detrimento en la salud física y mental de los individuos.

En 1974 Herbert Freudenberger introdujo el concepto describiéndolo como una “sensación de fracaso y una existencia agotada o gastada que resultaba de una sobrecarga por exigencias de energías, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador”.

Es la consecuencia directa de un estrés crónico. Se manifiesta con la sensación de cansancio emocional y una profunda desmotivación. Es decir, el trabajador está “quemado”… no puede más. Se da principalmente en profesiones muy relacionadas con personas (enseñanza, medicina…)





Mobbing

Actuaciones hostiles verbales o físicas hacia una persona de una forma continuada y durante un periodo de tiempo amplio (mayor a seis meses). Este hecho atenta contra la salud y el equilibrio psicológico de la persona, bien sea a través de insultos, faltas de respeto, acoso sexual, aislamiento o obstáculos a sus intentos de comunicarse, descrédito profesional, atacar su estilo de vida privado o cualidades físicas o psíquicas.


1.  Mobbing entre compañeros: Esta situación se suele dar por la falta de habilidades y competencias sociales por parte de los mandos para resolver estos conflictos de relaciones humanas y acaba cronificándose. 
2.    Superior agredido por un subordinado: Habitualmente se suele dar por rechazo de un grupo de trabajo a un nuevo jefe, bien por venir de fuera con estilos de liderazgo no admitidos, bien por ser de dentro y considerar injusta su elección, o existir antipatías previas. Lo habitual es que la dirección sólo presione para que el jefe se imponga y no para que los empleados cambien de actitud. 
3.   Subordinado agredido por un superior: Es el hecho más frecuente en el entorno laboral. Cuenta con el consentimiento de la dirección o el entorno al no darle importancia al hecho o "no darse cuenta” de lo que está pasando.



Bergerac: síndrome de baja autoestima del trabajador
Este padecimiento alude al personaje, cuya nariz (tan grande como su talento) le obligó a ceder sus dotes poéticas a otro más audaz en el arte de la conquista femenina.
Se trata de trabajadores talentosos, cuya baja autoestima les impide proponer sus ideas. Mantienen un perfil bajo, lo que a la larga produce frustración.

Síndrome de Estocolmo laboral
El síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de un secuestro, desarrolla una relación de complicidad y empatía con su secuestrador.
En el ámbito laboral, se trata de colaboradores que se identifican emocionalmente con empresas que les ofrecen condiciones inadecuadas de trabajo, maltrato psicológico e incluso físico. Prefieren mantener ese estado de angustia y opresión, que buscar otro empleo.

El Síndrome de Münchausen
Es un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por inventar dolencias para asumir el papel de enfermo. El paciente lo hace con síntomas físicos o psicológicos fingidos o producidos intencionadamente. 
En el ámbito laboral, se refiere a colaboradores que intencionadamente simulan enfermedades y fabrican falsas evidencias, con el objetivo de que les sean practicados tratamientos médicos o quirúrgicos innecesarios. Es un trastorno psicológico provocado por la resistencia a asistir al trabajo.


Karioshi: trabajar hasta la muerte
Aunque su origen es japonés, se estima que cobra alrededor de 20,000 vidas al año en todo el mundo. Se trata de un fenómeno social en el ambiente laboral que existe desde hace varias décadas en Japón, y que consiste en un aumento de la tasa de mortalidad por complicaciones debidas al exceso de horas de trabajo, en concreto hemorragias cerebrales y/o trombosis y ataques cardiacos. 
El Ministerio de Sanidad de Japón reconoció este fenómeno en 1987.


Síndrome de fatiga informativa (tecnoestrés)
Las nuevas tecnologías, que tantas ventajas suponen, crean también trastornos psicológicos específicos, ya sea por abuso, por miedo o inseguridad:

-    cuando se tiene dificultad de adaptarse al uso de nuevas tecnologías en el trabajo, lo que puede desencadenar en una auténtica tecnofobia. Cuando una persona se "tecnoestresa" mucho puede llegar a volverse tecnófoba, y pasar a rechazar de plano las nuevas tecnologías, incluso instrumentos tan comunes como los móviles.

-    cuando se tiene mucha facilidad de adaptarse a la nueva tecnología, por lo que se le dedica mucho tiempo a los medios electrónicos, descuidando las responsabilidades laborales, aquí entramos en el terreno de las tecnoadicciones.

En ambos casos, se sufre estrés, lo que resta productividad.


Adicción al trabajo


 El trabajo es nuestra fuente más habitual de ingresos pero también posee otras características que influyen en la salud mental de las personas: estructura el tiempo diario, nos permite desarrollar determinado nivel de actividad, nos proporciona relaciones sociales y un sentido de la utilidad. 

Es bastante evidente que necesitamos trabajar no solo para mantener nuestro nivel de vida sino también para mantener un nivel de autoestima. La sociedad actual influye con fuerza potenciando en muchos individuos una progresiva mayor dedicación al trabajo en aras a aumentar cualquiera de estos dos niveles: o bien los ingresos y poder así incrementar también el nivel de consumo o bien la autoestima, cuando ésta termina midiéndose únicamente en base al puesto de trabajo o a la consecución de un determinado “status”, a veces ficticio, en la jerarquía laboral. Todo ello conlleva a una peligrosa reducción del tiempo libre o de ocio con la consecuente pérdida de calidad en el ámbito de las relaciones personales, especialmente las familiares. Por otro lado, la competitividad de un mercado cada vez más globalizado y el uso cada vez mayor de las tecnologías de la comunicación y la información hacen que se pueda trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento provocando la total “disponibilidad” laboral del trabajador.

Es en este contexto donde se puede dar un trastorno psicológico que se caracteriza básicamente por una pérdida de control sobre la actividad desarrollada en el trabajo: la adicción al trabajo.





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