sábado, 6 de diciembre de 2014

La prisa mata

Intento respirar despacio,
porque la prisa mata.
Es difícil encontrar el ritmo,
el compás del bienestar, tan huidizo y tan cobarde...

Miro al frente sin miedo,
pero sin soltar esta silla.
Aferrada al asiento con garras de uña y carne,
rechinando los dientes, maldiciendo en silencio.

Intento conservar mi yo intacto,
que no escape mi mente, que no divague.
Porque siempre divaga hacia dónde no debe.
Intento...

Y cierro los ojos pero las lágrimas escuecen.
Y los abro, y los cierro de nuevo porque no quiero ver.
No quiero otra vez,
ser testigo del infierno.

Se que los límites los marca el tiempo ,
pero el tiempo es muy largo si la dicha es pequeña.
Se que el pasado debería ser la experiencia,
pero es amargo el camino sin recompensa.

Intento no doblegarme pero solo consigo sufrir en silencio,
intento respirar lento, mi único consuelo.
Porque la prisa, te lo dije, mata.

Intento reir también por dentro
pero mi sonrisa es solo la fachada de un edificio en ruinas.
Tengo andamios en el corazón

y los obreros están en huelga.






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