miércoles, 29 de noviembre de 2017

Soy hielo

El otoño es ese amigo fiel con el que paseas
entre los árboles mientras te susurra al oído
historias viejas y secretos nuevos.

Es esa taza humeante que ahuyenta todos los males,
la lluvia cantarina tras los cristales,
el crujir de un manto de hojas en medio del bosque.

El otoño es un abrazo sin prisa con los ojos cerrados y la sonrisa abierta.

Cuando llegó, se instaló cómodamente en mi sofá,
con sus gafas de leer y sus pastillitas para la tos.
Por fin le cedió su sitio ese pelma insufrible,
 vago y superficial verano.
Verano, endiosado por demás,
como ese futbolista a quien todos quieren tocar
y él ni siquiera sabe hablar.

¿Pero, y el invierno? ¿Por qué no viene?
¿Quién lo ha secuestrado?
¿Dónde está? ¿Qué rescate piden por él?
¿Quién se lo ha llevado? ¿Por qué lo han ocultado?
¡Devolvedme el invierno por favor!.

Invierno, blanco corazón,
anhelo tu latido.
Tus frías manos me acarician,
si no estás ¿quién soy?
¿Cómo sobrevivir a tu ausencia?

El otoño me consuela pero anhelo,  porque
soy hielo.