martes, 15 de noviembre de 2016

Concierto

El sol se ha ocultado tras un telón de algodón húmedo,
la lluvia ha cesado pero el espectáculo continúa porque
la música no cesa.
El bosque, convertido en piano de infinitos verdes
suena gracias a las caricias de la brisa traviesa.
Hay violines alados que trinan y trompetas que zumban.
Las hojas de esa higuera baten palmas,
hay percusión en las copas,
hay taconeo, hay lamentos y hay baile.
La percusión siempre gloriosa remata todos los conciertos.
Va pasando la tarde y la fiesta se acaba.
Llega la calma, llega el reposo,
las nubles aplauden y se marchan contentas.
La piel se eriza, el olfato está atento,
los ojos descansan y el sol regresa.

El rey ha vuelto.





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